Dejó el mundo de la ferretería para probar suerte en la distribución de vacunas. Su apuesta funcionó: en unos cuantos años, Emilio Escalante Méndez se convirtió en el único proveedor de insumos para la Semana Nacional de Vacunación Antirrábica Canina y Felina. Desde 2009, gobiernos estatales y de la Ciudad de México le han otorgado, por lo menos, 116 contratos; la mayoría por adjudicación directa. Bajo este esquema ha obtenido poco más de mil 102 millones de pesos.

Texto: Thelma Gómez Durán y Vanessa Cisneros

Video: Lucía Vergara

Emilio Escalante Méndez dirige un negocio perfecto: cada año tiene asegurados contratos públicos, los obtiene sin competir y él decide los precios a los que vende las vacunas antirrábicas caninas que distribuye a gobiernos estatales, a la Ciudad de México y a la paraestatal Birmex. Así lo ha hecho, por lo menos, durante nueve años.

Desde 2009, las vacunas utilizadas durante la Semana Nacional de Vacunación Antirrábica Canina y Felina se compraron a Corporativo Dequivamed y Grupo Dequivamed, empresas cuyo accionista mayoritario es Emilio Escalante Méndez. A estas distribuidoras se le han otorgado, por lo menos, 116 contratos públicos para la adquisición de la vacuna antirrábica que en conjunto equivalen a mil 102 millones 36 mil pesos.

Emilio Escalante Méndez saltó de vender productos de ferretería a ser el único distribuidor de vacunas antirrábicas para el sector público. Durante años, su negocio se benefició del anexo técnico de los lineamientos de la Semana Nacional de Vacunación Antirrábica Canina y Felina; las especificaciones que ahí se solicitaban sólo las tenían las vacunas distribuidas por Dequivamed. Cada año, este documento se redacta y aprueba en la subdirección de rabia y otras zoonosis del Centro Nacional de Programas Preventivos y Control de Enfermedades (Cenaprece), cuya titular es amiga de Emilio Escalante.

Pese a que desde 2014 se detectó que el anexo técnico de los lineamientos de la Semana Nacional de Vacunación Antirrábica Canina y Felina beneficiaba a la distribuidora Dequivamed, fue hasta principios de 2018 cuando Cenaprece cambió el contenido de ese documento que sirve como guía para que los gobiernos estatales, de la Ciudad de México y Birmex adquieran la vacuna.

Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) obtuvo, a través de solicitudes de información, copia de 116 contratos que gobiernos estatales y de la Ciudad de México han otorgado, desde 2009, a las distribuidoras de Emilio Escalante Méndez. Este número podría ser mayor, ya que algunas entidades, como Durango o Colima, sólo entregaron contratos correspondientes a un año.

La mayoría de los contratos, 89 de ellos, se entregaron por adjudicación directa con argumentos que van desde la “urgencia” por cumplir con las metas de la Semana Nacional de Vacunación Antirrábica Canina y Felina, hasta los “derechos exclusivos” que tienen las empresas de Emilio Escalante para distribuir el producto de un solo laboratorio, pese a que en el país es posible encontrar, por lo menos, tres diferentes marcas de vacunas antirrábicas caninas.

Cada año, la distribuidora de Emilio Escalante no sólo vende la vacuna que se utiliza en la Semana Nacional de Vacunación Antirrábica. Los gobiernos estatales, el de la Ciudad de México y Birmex también le compran un kit que incluye jeringas, certificados de vacunación, cinchos y placas de plástico para la identificación de los perros vacunados.

Los precios que ofrece pueden variar, hasta casi el doble, de una entidad a otra. Por ejemplo, en 2018, los estados pagaron entre 288 y 489 pesos por cada kit. Los que más recursos públicos desembolsaron para la adquisición de estos insumos fueron los gobiernos del Estado de México, Puebla, Nayarit y Veracruz.

Además, el precio de los kits que distribuye se ha incrementado de un año a otro en forma constante. Si en 2009 vendió el kit a 94.50 pesos, nueve años después el costo se elevó 517.46 por ciento: para 2018, algunos estados lo compraron hasta en 489 pesos.

Desde 1977, la Organización Panamericana de la Salud cuenta con el Fondo Rotatorio para la compra de vacunas, el cual permite que los Estados acceder a precios más bajos. En este fondo, la presentación de 20 dosis de la vacuna antirrábica canina cuesta 94.7 pesos.

De la ferretería a distribuir vacunas

La primera incursión de Emilio Escalante en los negocios fue en un sector muy alejado de la distribución vacunas. El administrador de empresas primero siguió los pasos de su padre y, por un tiempo, se dedicó a las ferreterías. Incluso, aún es accionista y administrador único de Proveedora Industrial Esna, S.A de C.V., empresa creada en junio de 1991, de acuerdo con las actas notariales obtenidas en el Registro Público de la Propiedad.

En una entrevista publicada en noviembre de 2016, en la revista Líderes Mexicanos, Emilio Escalante aseguró que fue proveedor de artículos de ferretería para algunas delegaciones del Distrito Federal y que vendió productos de seguridad a la Procuraduría General de la República (PGR), a la Secretaría de Gobernación y a la Secretaría de Seguridad Pública del DF. Cambió de giro —aseguró— porque el negocio de la seguridad se volvió muy competido.

Para entrar al campo de la salud, Emilio Escalante creó la empresa Dequivamed en julio de 2004. En ella, además de ser el administrador único, tiene el 99.95 por ciento de las acciones; el resto están a nombre de su hermana Alma Rosa Escalante Méndez, quien también es representante legal de la compañía, de acuerdo con las actas notariales que se obtuvieron en el Registro Público de la Propiedad.

El objeto social con el que comenzó Dequivamed incluía el establecimiento de consultorios, clínicas, sanatorios, laboratorios clínicos y otros servicios; no decía nada sobre distribución y comercialización de vacunas. Esa actividad se le agregó en mayo de 2010, casi un año después de que los gobiernos de Jalisco, Nayarit y el Estado de México ya le habían adjudicado contratos a la empresa para la compra de vacunas antirrábicas caninas.

Incluso, desde 2007, los Servicios de Salud de Jalisco firmaron contratos con Dequivamed. Pero fue a partir de 2009 cuando se suman más estados a la lista de clientes de la empresa que cambia su denominación en julio de 2012, para ahora llamarse Corporativo Dequivamed.

En diciembre de 2012, Emilio Escalante forma una nueva compañía: Grupo Dequivamed. El 90 por ciento de las acciones están a su nombre; el resto, las tiene su hija Alejandra Escalante González. Su otro hijo, Felipe Escalante González, ha firmado como representante legal en los contratos que los gobiernos estatales han otorgado a las empresas de su padre.

Con Grupo Dequivamed, el empresario se consolidó como el distribuidor de vacuna antirrábica favorito de los gobiernos estatales, de la Ciudad de México y de la paraestatal Birmex.

Él mismo lo presumió en la entrevista que publicó Líderes Mexicanos en 2016: “ganamos mercado poco a poco hasta que logramos tener 100% de la distribución de la vacuna antirrábica canina y felina (para el sector salud)”.

Lo que no explica Emilio Escalante es cómo, sin necesidad de competir, asegura todos los contratos públicos para vender cada año alrededor de 17 millones de dosis de vacunas antirrábicas.

Lineamientos a modo

La Semana Nacional de Vacunación Antirrábica Canina y Felina comenzó a implementarse en 1990, para terminar con la rabia canina y, por lo tanto, disminuir los contagios de rabia humana transmitida por el perro. El objetivo se consiguió: desde 2006, el país no registra casos de rabia humana transmitida por canes. Es por ello que Cenaprece, órgano desconcentrado de la Secretaría de Salud, lo presume como uno de sus programas más exitosos. Pero esta campaña nacional, que cada año se realiza en marzo, también se convirtió en un negocio seguro para Emilio Escalante Méndez.

Como parte de la descentralización de los servicios de salud, a partir de 2002 los gobiernos estatales y el de la Ciudad de México se encargan de comprar los insumos que utilizan en la Semana Nacional de Vacunación Antirrábica Canina y Felina. Sin embargo, cada año, la subdirección de Zoonosis del Cenaprece publica los lineamientos generales para la campaña y el anexo técnico donde se enumeran las características de la vacuna que deben adquirir los estados.

En 2017, por ejemplo, el anexo técnico incluía nueve puntos. En el primero de ellos se señalaba que cada dosis de un mililitro debía contener “virus rábico cepa PV-11 PM origen Pasteur”, además se especificaba que tendría que ser en “presentación multidosis (20 dosis preferentemente por frasco de vidrio), para uso exclusivo en campañas oficiales de vacunación antirrábica canina y felina”.

Ese anexo terminaba con una nota resaltada con rojo: “Es obligatorio que el comité de compras de los Servicios Estatales de Salud y Ciudad de México cumpla con todos los puntos antes citados al momento de iniciar su proceso de adquisición”.

Varios de los requisitos que se incluyeron en el anexo técnico de los lineamientos —como que la vacuna fuera de cepa de origen Pasteur y la presentación de 20 dosis— no se mencionan en la Norma Oficial Mexicana para la Prevención y Control de la Rabia Humana y en los perros y gatos, la NOM-011-SSA2-2011. En este documento sólo se señala que la Semana Nacional de Vacunación Antirrábica se debe realizar con “vacuna de tipo inactivado, de la más alta calidad, con una potencia mínima de 2 U.I. por mililitro”.

Aún así, durante años, en el anexo técnico de los lineamientos de la Semana Nacional de Vacunación Antirrábica Canina y Felina se remarcó que era “recomendable” o “preferente” la presentación de 20 dosis por frasco.

La vacuna que distribuye la empresa de Emilio Escalante tiene una presentación de 20 dosis; mientras que las vacunas de otras marcas se venden en frascos con 10 dosis.

En los lineamientos que se publicaron en 2018, el anexo técnico cambió: ya no se pedía cumplir con nueve requisitos, sólo con siete. Ya no se especificaba que la vacuna fuera de cepa Pasteur ni se mencionaba la presentación de 20 dosis, sólo se solicitaba que fuera “multidosis”.

En entrevista, Pablo Kuri Morales —subsecretario de prevención y promoción de la salud— y Jesús Felipe González Roldán —director general del Cenaprece— remarcaron que la responsabilidad de adquirir las vacunas antirrábicas, y decidir a quién se la compran, es de los gobiernos estatales.

Pero aceptaron que en 2018 se cambió el anexo técnico para evitar beneficiar a una sola empresa: “Lo que nosotros vimos —explicó Pablo Kuri— es que una de las descripciones que se daba (en los lineamientos) era que la vacuna tenía que tener ciertas características y el único que proveía (la vacuna) con esas características era esa empresa (Grupo Dequivamed)”.

Proveedor y amigo de funcionarios

A principios de 2018, antes de publicar los lineamientos para ese año, Cenaprece realizó una consulta a la Productora Nacional de Biológicos Veterinarios (PRONABIVE) para conocer si las vacunas antirrábicas caninas producidas por otros laboratorios podían utilizarse durante la Semana Nacional de Vacunación Antirrábica.

El 26 de enero de 2018, PRONABIVE respondió que era posible adquirir vacunas producidas por otros laboratorios.

—¿Por qué se hizo el cambio de los lineamientos hasta 2018? —se les preguntó al subsecretario y al director de Cenaprece.

—Porque lo que nosotros sabíamos es que no había disponibilidad de vacunas (de otras marcas) —señaló Pablo Kuri.

Jesús Felipe González, director general del Cenaprece, aseguró que el 31 de enero de 2014 esa dependencia envió un oficio a todos los gobiernos estatales para notificarles que podían comprar presentaciones de 20 o 10 dosis.

Esa notificación sólo quedó en ese oficio. No se modificaron los lineamientos de 2014 ni de los años siguientes. En esos documentos se siguió “recomendando” la presentación de 20 dosis.

El director general del Cenaprece aseguró que los funcionarios encargados de redactar el anexo técnico y los lineamientos son del área de zoonosis.

La titular de la subdirección de rabia y otras zoonosis en Cenaprece es la doctora Verónica Gutiérrez Cedillo, quien ha tenido varios cargos en esa área desde 2002.

La doctora Gutiérrez Cedillo y Emilio Escalante Méndez interactúan en varias redes sociales. El 14 de marzo de 2012, por ejemplo, el empresario comentó algunas de las fotografías que la funcionaria compartió en Facebook:

—Qué mal nos la pasamos vero! Provecho!! —escribió Emilio Escalante.

—JAJAJA… Emilio hay tiempo para todo, no sólo es el trabajo!!! Daniel me consintió en Baja!! —le contestó la funcionaria.

—jajajaja qué bueno y yo sufriendo con la entrega de ya sabes quien!! Jajaja!! —respondió el empresario.

MCCI solicitó entrevista con la doctora Verónica Gutiérrez Cedillo, subdirectora de rabia y otras zoonosis de Cenaprece, sin embargo, no se obtuvo respuesta de la funcionaria.

Además, MCCI solicitó una entrevista con Emilio Escalante Méndez, la cual aceptó. Sin embargo, quienes acudieron a la cita fueron Alejandro Vázquez del Mercado y Bernardo Viesca Quiroz; ellos se presentaron como abogados del empresario.

Los abogados de Escalante Méndez señalaron que “es obligatorio para los comités de adquisiciones de los estados cumplir con eso (el anexo técnico)... La vacuna de nosotros cumple con la norma oficial, cumple con el anexo técnico y, además, cada uno de los jefes de zoonosis de cada estado nos ha dado fe de ello”.

Vázquez del Mercado y Viesca Quiroz también informaron que, en marzo de 2018, Grupo Dequimaved presentó un juicio de nulidad en contra de los cambios que Cenaprece realizó al anexo técnico; el cual se les negó, por lo que la empresa se amparó.

En la entrevista, los abogados de Escalante Méndez también aseguraron que los estados compran a Grupo Dequivamed porque esa empresa “tiene en exclusividad prácticamente la única vacuna antirrábica de cepa Pasteur”.

Buena parte de los gobiernos estatales —sobre todo Veracruz, Estado de México, Querétaro, Guerrero y Tabasco— justifican la entrega de los contratos por adjudicación directa a Dequivamed por “derechos exclusivos”.

Y es que la empresa presenta una carta en donde Merial México la reconoce como su distribuidora exclusiva y autorizada para comercializar la vacuna antirrábica canina Rabiffa de 20 dosis.

Sin embargo, la vacuna de la marca Merial —empresa que pertenece a la alemana Boehringer Ingelheim— no es la única que se comercializa en México. Existen, al menos, tres marcas de vacunas antirrábicas caninas que cumplen con las especificaciones que establece la NOM-011-SSA-2011.

MCCI solicitó una entrevista con representantes de Merial México. Sin embargo, hasta la publicación de este reportaje no se tuvo respuesta.

Un precio aquí, otro allá

MCCI documentó, a través de solicitudes de información, la entrega de 116 contratos a empresas de Emilio Escalante para la compra de vacuna antirrábica, en tan sólo los últimos nueve años. La mayoría de ellos, 89, se dieron por adjudicación directa; 16, derivaron de una licitación pública en donde sólo participó la empresa de Dequivamed; en los 11 restantes no se tuvo información suficiente sobre el proceso de la licitación.

Entre las justificaciones que han utilizado los gobiernos estatales para entregar los contratos a Dequivamed, además de los “derechos exclusivos”, está el de la “urgencia” por contar con las vacunas para cumplir con la Semana Nacional de Vacunación Antirrábica Canina y Felina. Ese argumento lo ha utilizado, por ejemplo, el Estado de México.

Sin embargo, la campaña nacional se realiza desde 1990 y cada estado tiene que programar con tiempo sus compras anuales de las vacunas que ocupará durante la Semana Nacional de Vacunación Antirrábica.

Los contratos también muestran que, en un mismo año, la distribuidora de Emilio Escalante ofreció precios diferentes por los mismos insumos.

Tabasco, por ejemplo, es la entidad que más ha pagado por la vacuna. En 2017 compró cada frasco de 20 dosis a 500.50 pesos; mientras que ese mismo año Baja California Sur pagó 231.50 pesos por frasco.

Otros estados que ese año compraron más cara la vacuna fueron el Estado de México, que pagó 416 pesos por frasco de 20 dosis; Nayarit y Puebla que destinaron 470 pesos y 440 pesos, respectivamente, por kit que, además de la vacuna, incluía jeringas y placas de identificación.

El Estado de México es la entidad que más dinero público ha destinado a la compra de vacunas antirrábicas. En 2018, por ejemplo, el contrato que firmó con Grupo Dequivamed fue para la adquisición de 167 mil 38 frascos, por los cuales pagó un total de 69 millones 487 mil 808 pesos.

La Ciudad de México también es un buen cliente para Grupo Dequivamet; en 2017 celebró dos contratos con la empresa; en el primero compró 20 mil kits y en el segundo, 14 mil 652. Por cada kit pagó 389 pesos; por lo que ese año destinó un total de 13 millones 479 mil 682 pesos para la adquisición de vacunas antirrábicas.

En el acta de la Primera Sesión Extraordinaria del Subcomité de Adquisiciones, Arrendamiento y Prestación de servicios de la Ciudad de México de 2017 se especificó que se compraría el kit de la vacuna antirrábica a Grupo Dequivamed, porque esta distribuidora lo vendía más barato que los Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México (Birmex), la paraestatal que se encarga de desarrollar, producir, importar y comercializar vacunas.

Lo curioso es que Birmex también adquiere la vacuna antirrábica con la distribuidora de Emilio Escalante, Grupo Dequivamed.

“El proveedor nos da un precio, al que nosotros le agregamos el margen de operación de Birmex”, explicó en entrevista Juan Ignacio Koch, director de ventas al sector público de Birmex.

De acuerdo con Juan Ignacio Koch, Grupo Dequivamed es “el único proveedor que cotiza esa vacuna” a Birmex.

—¿No hay otros proveedores de vacunas antirrábicas en el país?

—Con esa vacuna en específico, no. El fabricante (Merial) nos ha dicho que su único distribuidor es él (Grupo Dequivamed).

—Pero en el país hay otros fabricantes de la vacuna antirrábica.

—Es que son presentaciones diferentes. Merial hace la presentación de 20 dosis… si el cliente final nos pide una presentación, nosotros la conseguimos.

Los estados que han comprado la vacuna antirrábica con Birmex son Oaxaca, Sinaloa y Zacatecas. En 2018, por ejemplo, Zacatecas pagó 530 pesos con sesenta centavos por cada kit.

Desde 2014, el Fondo Rotatorio para Compras de Vacunas, de la Organización Panamericana de la Salud, tiene en su lista de precios a la vacuna antirrábica canina que se puede adquirir en presentaciones de 10, 20 o 25 dosis. Para 2018, los costos son de 2.95 dólares (55.54 pesos) el frasco de 10 dosis y 94.15 pesos, el frasco con 20 dosis.