SURFEAR EN PARAÍSOS FISCALES
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LA ESTRUCTURA ALBO
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TIEMPO DE BONANZA
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NADAR CONTRACORRIENTE
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INICIO
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Dulce González | Thelma Gómez
Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad
Eduardo de Martín Albor Villanueva parece ir contracorriente. Mientras en el mundo, avanzan las leyes contra la explotación comercial de especies marinas en parques acuáticos, este empresario mexicano expande su imperio como zar de los delfinarios. ¿Cómo lo hace? Parte de la explicación podría estar en las inversiones y mecanismos financieros que ha realizado en paraísos fiscales.
EDUARDO ALBOR EN SIX FLAGS MÉXICO | FOTO: AFP
Delfines que nadan en paraísos offshore
28.NOVIEMBRE.2017 -Su historia en el mundo de los delfines en cautiverio comenzó en 1994. Entonces tenía 33 años y fue contratado por inversionistas estadounidenses como asesor legal para crear el primer delfinario en Quintana Roo. Tan solo cinco años después, Eduardo de Martín Albor Villanueva se convirtió en director general y accionista de Dolphin Discovery; un emporio basado en la explotación comercial de mamíferos marinos, con presencia en México, Italia, Estados Unidos, pero sobre todo en paraísos fiscales del Caribe. Fue justo a partir de su llegada a los territorios offshore, cuando el imperio de este abogado yucateco se expandió.
La trayectoria empresarial de Eduardo Albor es inusual. Por ejemplo, es Cónsul Honorario de Rumania, aunque no conoce ese país. Saltó de ser un abogado de empresarios hoteleros a tener la mayoría de las acciones de una empresa fundada por estadounidenses. Además, su historia en los negocios no ha estado alejada de la polémica. Su nombre y el de sus empresas han sido protagonistas de denuncias por daños ambientales, incluso, por privatizar una playa pública en Cancún.
En Quintana Roo su influencia va más allá del ámbito empresarial. Eduardo Albor es miembro de Regnum Christi (Reino de Dios), movimiento laico que apoya con financiamiento a La Legión de Cristo, congregación católica fundada por Marcial Maciel.
JESÚS QUIRCE ANDRÉS Y EDUARDO ALBOR | FOTO: ANÁHUAC
El director de Dolphin Discovery es presidente del patronato para la construcción de la Basílica de Santa María del Mar, edificio que se pretende levantar en el malecón de Tajamar, frente a la Laguna Nichupté, en Cancún. El mismo sitio en donde, a principios de 2016, varias organizaciones ciudadanas denunciaron la deforestación del manglar.
Eduardo Albor no sólo es fiel a los preceptos religiosos de los Legionarios. También sigue su ejemplo al recurrir a los paraísos fiscales. Gracias a documentos obtenidos por el diario alemán Süddeutsche Zeitung, los cuales compartió con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, por sus siglas en inglés) y que son conocidos como “Paradise Papers”, hace unos días se conoció que los Legionarios de Cristo manejaron durante dos décadas empresas en paraísos fiscales, las cuales fueron cerradas hasta que el Vaticano intervino a la congregación.
Entre los documentos que forman parte de “Paradise Papers” también es posible encontrar el nombre de Eduardo Albor; quien además de crear empresas y delfinarios en paraísos fiscales, también recurrió a mecanismos offshore para obtener, por lo menos, un préstamo por 115 millones de dólares; cantidad que rebasa por mucho el valor de los activos de sus empresas.
En entrevista, Eduardo Albor asegura que sus inversiones en el Caribe son legales, incluso, niega que se encuentren en paraísos fiscales: “nuestra expansión en dichos destinos obedece exclusivamente a una estrategia de negocios y, de ninguna manera, a una estrategia fiscal”.
Surfear en paraísos fiscales
El mismo Eduardo Albor cuenta cómo arribó a la industria de los delfinarios: fue gracias a John Olson, Lewis Brewer y Michael Wood, empresarios que, hace 23 años, lo buscaron para realizar los trámites legales e inaugurar un delfinario en Isla Mujeres, Quintana Roo. Ahí arrancan las actividades de Dolphin Discovery.
El ascenso de Eduardo Albor se dio a partir de la muerte de Brewer, en 1998. Un año después, el 4 de enero de 1999, el egresado de la Universidad Anáhuac del Mayab –perteneciente a la red Anáhuac propiedad de los Legionarios de Cristo- es nombrado director general de Dolphin Discovery. Para entonces ya también era uno de los accionistas de la empresa.
A partir de la llegada de Eduardo Albor a la dirección general, el crecimiento de Dolphin Discovery se acelera: adquiere embarcaciones para recorridos turísticos en Cancún y abre más delfinarios en Quintana Roo. La expansión de la empresa toma mayor impulso a partir de 2003, cuando inaugura dos delfinarios en paraísos fiscales: uno en Islas Vírgenes Británicas y otro en Anguila.
En documentos de la bolsa de valores de Jamaica y del despacho Amicorp —estos últimos forman parte de los documentos que integran la investigación conocida como “Paradise Papers”—, el nombre de Eduardo Albor aparece como accionista de, por lo menos, 14 compañías que forman parte del grupo Dolphin Discovery, las cuales fueron creadas en países caribeños, varios de ellos marcados en el mapa de los paraísos fiscales: Islas Caimán (4 empresas), Barbados (4), Islas Vírgenes Británicas (una), Anguila (una), St. Kitts (una), República Dominicana (una), Belice (una) y Jamaica (una).
La mayoría de estas jurisdicciones se caracterizan por tener regímenes fiscales muy bajos o libres de impuestos, por ser poco o nada transparentes y por tener intercambios de información fiscal con México muy limitados o nulos.
La llegada de Eduardo Albor a los paraísos fiscales también coincide con las primeras transacciones comerciales que realiza este abogado con conocidos empresarios turísticos de Quintana Roo: Miguel Quintana Pali —sobrino de Bernardo Quintana, del grupo ICA, y cuñado de José Ángel Gurría— y los hermanos Constandse Madrazo —primos de Roberto Madrazo.
En 2005, Miguel Quintana Pali y sus socios vendieron las acciones de la empresa Delfines de Quintana Roo. Quien las adquirieron fueron Eduardo Albor y Concepción Esteban Manchado. Esta empresa terminó fusionándose con Controladora Dolphin, “la madre de la familia Dolphin”, como la describe el mismo Eduardo Albor.
En 2007, Albor se convierte en socio de los hermanos Constandse Madrazo, al adquirir acciones del Grupo Xcaret Parques; las cuales termina vendiendo a Miguel Quintana Pali. Ahora, Eduardo Albor asegura que ellos son su competencia, que no tiene ningún negocio con ellos, sólo “una gran amistad”.
Miguel Quintana y los hermanos Óscar, Carlos y Marcos Constandse Madrazo también han recurrido a los paraísos fiscales. En documentos de “Paradise Papers” ellos firman como accionistas de una empresa creada en Malta: Deansfield Company Limited.
La estructura Albor
El imperio que hoy dirige Eduardo Albor se integra por 22 delfinarios y, por lo menos, 25 empresas en 13 naciones. Además, es el presidente de la Fundación Dolphin Discovery I.A.P., en cuyo patronato participa el sacerdote Luis Chavarría, quien forma parte de la congregación de los Legionarios de Cristo.
En archivos digitales de la Bolsa de Valores de Jamaica es posible encontrar un documento publicado en 2015, que ilustra la compleja arquitectura empresarial de Dolphin Discovery.
Este esquema recuerda a las muñecas rusas que en su interior guardan a otras de menor tamaño. En este caso, Dolphin Capital Company es la que alberga a diferentes compañías. Se trata de una empresa constituida el 22 de diciembre del 2011 en Quintana Roo, y cuyos accionistas son Michael Wesley Wood Villanueva, John Gordon Olson Pérez, Donna Brewer Kassewitz (viuda de Lewis Brewer), Paul Antonio Bello y Eduardo Albor, quien es el accionista mayoritario.
Esquema de empresas de Eduardo Albor
ENCUENTRA LAS EMPRESAS QUE ESTÁN DENTRO DE OTRAS DANDO CLICK EN LAS QUE TENGAN EL SIGNO DE (+)
Tiempo de bonanza
El 2014, Dolphin Discovery presenta un crecimiento que nunca en su historia había tenido al abrir, en tan sólo un año, tres parques: dos en el extranjero y uno en México. En junio, inauguró el segundo delfinario construido dentro de un hotel, el Grand Sirenis Riviera Maya. Seis meses después, en diciembre, abrió uno en República Dominicana y otro en isla de St. Kitts, esta última es territorio libre de regímenes fiscales, en donde se brinda privacidad, al no tener registro público de directores o accionistas, están autorizadas las acciones al portador y no se necesita presentar o realizar auditorías, por mencionar algunas ventajas.
En 2015, la expansión de Dolphin Discovery continúa. Ese crecimiento coincide con un préstamo, a través de un mecanismo offshore, que obtuvieron las empresas de Albor.
De acuerdo con los documentos obtenidos, en octubre de 2015, Controladora Dolphin (la cual se encuentra registrada en México) recibió, por lo menos, un préstamo por 115 millones de dólares, a través de un mecanismo que gestionaron dos empresas creadas meses antes en Barbados.
Dolphin Discovery Inc., creada en abril de 2015, y World of Dolphins Inc., registrada en mayo del mismo año, fueron las compañías de papel que se utilizaron para que el JCSD Trustee Services Limited, de Jamaica, gestionara el préstamo con el banco norteamericano, Wilmington Trust, National Association, entidad financiera que también funciona en un territorio offshore: Delaware.
Como aval del préstamo quedaron todos los activos de Controladora Dolphin (propiedades, bienes inmuebles, cuentas, acciones e incluso delfines), los cuales hasta octubre de 2014 sumaban poco más de 594 millones 120 mil 921 pesos mexicanos (44 millones de dólares, de acuerdo al tipo de cambio de entonces), de acuerdo con la información publicada en el Diario Oficial de la Federación de México, a partir de la fusión de Delfines de Quintana Roo S.A. de C.V. con la Controladora Dolphin S.A. de C.V.
Para obtener acceso al préstamo de alguna institución bancaria es necesario comprobar una relación patrimonial, por lo menos, 1.2 veces mayor a la cantidad a financiar por el banco, para demostrar así la solvencia económica del interesado en el préstamo. Los más de 44 millones de dólares de activos que tenía Controladora Dolphin S.A. de C.V. representaban el 32.24% del total de los activos que debería comprobar para obtener un préstamo por 115 millones de dólares.
Sobre esta transacción financiera, Eduardo Albor señala que el dinero que le prestaron salió de dos fondos de inversión en Nueva York: “Fue una financiación totalmente legítima y transparente que se le dio a la empresa mexicana y la empresa mexicana utilizó ese dinero para comprar parques en Jamaica… Yo contraté dos fondos de inversión de Nueva York… Yo no he hecho ninguna operación con un banco de Delaware”. Sin embargo, los documentos muestran que sí se acudió a una instancia financiera de Delaware, la cual es una jurisdicción con ventajas fiscales.
Los 115 millones de dólares del préstamo, de acuerdo con el director general de Dolphin Discovery, se utilizaron para invertir en el Caribe; además de comprar un parque acuático en Italia, otro en Estados Unidos y “parte se utilizó para la transacción y para liquidar pasivos”.
En 2015, de acuerdo con información publicada en columnas periodísticas, Dolphin Discovery invirtió alrededor de 50 millones de dólares para comprar siete delfinarios. Para abrir un delfinario, de acuerdo con la información que Eduardo Albor otorgó en entrevista, se invierten entre 2 y 5 millones de dólares. La suma de las inversiones que realizó en los últimos años, no concuerda con los 115 millones de dólares que recibió por el préstamo a través de un mecanismo offshore.
Nadar contracorriente
Desde hace algunos años, el cierre de delfinarios y parques acuáticos en donde se presentan espectáculos con mamíferos marinos es una constante en el mundo.
En 2012, el parlamento suizo prohibió la importación y cautiverio de delfines y ballenas en zoológicos y parques acuáticos. Un año después, en Italia, el Delfinario Rimini fue clausurado, le negaron la licencia para volver a abrir sus puertas y lo multaron con 24 mil 700 dólares, después de que el Ministerio de Medio Ambiente italiano demostró el maltrato que sufrían los animales.
En España, se aprobó el cierre definitivo del delfinario del zoológico de Barcelona para antes del 2018.
El año pasado, en Estados Unidos, el gobernador de California, Jerry Brown, firmó una ley que impide la exhibición y reproducción de orcas.
El 6 de mayo de este año, la ministra francesa Ségolène Royal firmó un decreto en el que se prohíbe a los parques acuáticos la adquisición y crianza de diversas especies; así como el mantener cetáceos en cautiverio y el contacto directo entre las personas y los animales.
Otros países que han aprobado leyes para prohibir el cautiverio de cetáceos son Costa Rica, Chile, Croacia, Chipre y Eslovenia.
Eduardo Albor y sus empresas parecen ir en sentido contrario a estas tendencias. Incluso, él se ríe cuando se le pregunta sobre el tema: “Cuando hablan de tendencia es sólo el uno o dos por ciento de la gente… Toda la gente que viene a nadar en Dolphin Discovery es porque ama a los animales, quiere conocerlos, quiere entenderlos, quiere vivir una experiencia. Eso no ha cambiado”.
De 2014 a la fecha, Dolphin Discovery creció de 15 a 20 delfinarios. Al año, asegura el empresario, todos sus parques reciben un total de 2 millones de visitantes; de los cuales, la mitad paga para nadar con delfines. Entre sus planes de expansión están el abrir más delfinarios en República Dominicana, Jamaica y, quizá, en Estados Unidos.
En México, a principios del 2017, a la Cámara de Diputados llegó una propuesta de reforma a la Ley General de Vida Silvestre, para prohibir todo tipo de espectáculos en donde se utilicen mamíferos marinos. Con esta iniciativa no se abrirían nuevos delfinarios en el país; sólo seguirían aquellos que ya están en funciones, los cuales no podrían integrar nuevos ejemplares a sus poblaciones. Con esta reforma también se prohibiría la reproducción en cautiverio de las especies de mamíferos marinos, salvo aquella que se realice para la recuperación, reintroducción y repoblación de especies sujetas a alguna categoría de protección.
Esta reforma llevaría a que Eduardo Albor deba cancelar su programa de reproducción de mamíferos marinos, el cual realiza en cuatro sitios: Jamaica, Islas Vírgenes Británicas, Riviera Maya y Los Cabos; además de que no podría inaugurar más delfinarios en el país.
El avance de esta reforma a la ley ha sido lento. Mónica Hernández, activista de la organización Si Esperanza Animal, asegura que Eduardo Albor cabildeó para que la prohibición no prospere. El empresario acepta que tuvo acercamiento con los diputados, “era nuestro derecho a ser escuchados”.
Actualmente, esta reforma se encuentra detenida en el Senado, después de que el 25 de abril de 2017, se aprobó en la Cámara de Diputados con 242 votos a favor y 190, en contra; cinco de los ocho diputados de Quintana Roo votaron para que no pasara esta reforma.
Mientras las modificaciones a la Ley General de Vida Silvestre esperan ser discutidas en el Senado, la Asamblea Legislativa de la Ciudad de México aprobó, el pasado 1 de agosto, reformas a la Ley para la Celebración de Espectáculos Públicos y de Protección a los Animales de la Ciudad de México, las cuales incluyen la prohibición del uso de mamíferos marinos en espectáculos públicos y privados; así como el uso de los delfines para tratamiento médicos. También se aprobaron multas que van desde los 113 mil pesos, hasta los 300 mil 960 pesos para quien infrinja la ley.
Estas reformas aún no entran en vigor; se espera que se publiquen en la Gaceta Oficial de la Ciudad de México o que el jefe de gobierno de la Ciudad de México las vete. Si las reformas avanzan, Dolphin Disvocery “se ampararía”.
Hoy en día, sólo queda un delfinario abierto en la Ciudad de México. Pertenece a Dolphin Discovery; fue inaugurado en 2009 y se encuentra dentro del parque de diversiones Six Flags México, el cual promociona como parte de sus actividades las “presentaciones educativas Mundo Marino”. Ahí viven en cautiverio cinco delfines y cinco lobos marinos.
Dolphin Capital Company tiene el 99.99% de las acciones (el resto son de Eduardo Albor), de Controladora Dolphin S.A. de C.V., empresa que en 2007 se registró con ese nombre, ya que originalmente fue fundada como Go On Dreams, S.A. de C.V., de acuerdo con documentos del Registro Público de Comercio de Quintana Roo.
Controladora Dolphin es pieza clave en la estructura, ya que es la accionista mayoritaria de, al menos, otras siete empresas registradas en México, Estados Unidos, Reino Unido y Barbados, de las cuales, a su vez, se desprenden otras compañías.
La empresa de Reino Unido, por ejemplo, alberga a tres más (una en Italia, otra en Portugal y la tercera en México). Lo mismo sucede con la creada en Estados Unidos, la cual resguarda a dos compañías también constituidas en la Unión Americana.
Pero son dos empresas registradas en Barbados —World of Dolphins Inc y Dolphin Discovery Inc— de las cuales se desprenden el mayor número de empresas. Estas sociedades son accionistas de nueve compañías creadas en Islas Vírgenes Británicas, Anguila, República Dominicana, St. Kitts, Belice, Jamaica e Islas Caimán. En esta isla se creó Dolphin Discovery Cayman, en abril de 2003, la cual aparece como accionista de otra compañía que se constituyó tres meses después, Dolphin Cove.
Durante varios años, las sociedades de Islas Caimán funcionaron como empresas de papel, sin tener ninguna actividad comercial, ya que fue hasta 2008 cuando Dolphin Discovery inauguró su primer delfinario en esa isla; en 2015 abrió el segundo.
Al preguntarle sobre las sociedades que ha creado en paraísos fiscales, Eduardo Albor responde: “no estoy muy seguro que Barbados sea un paraíso fiscal. En Barbados se pagan impuestos, se paga un 25% de impuestos sobre la renta. No es un paraíso fiscal”. Además, en un comunicado, la empresa Dolphin Discovery señala: “nuestra expansión en dichos destinos obedece exclusivamente a una estrategia de negocios y, de ninguna manera, a una estrategia fiscal”.
Los paraísos fiscales son jurisdicciones que se distinguen por una baja o nula carga tributaria; además, permiten proteger los nombres de los accionistas y ocultar inversiones y transacciones.
Eduardo Albor insiste en que sus inversiones en islas del Caribe, varias ellas incluidas en el mapa de paraísos fiscales, se debe a que son puntos turísticos que se encuentran en la ruta de los cruceros.
Sin embargo, hay varias sociedades que Dolphin Discovery ha creado en paraísos fiscales y que no tienen ninguna actividad productiva. En el caso de Islas Caimán, por ejemplo, se crearon dos empresas muchos años antes de abrir el delfinario.
En Barbados, la empresa no tiene delfinarios, pero en 2006 creó DD Interactive; tres años después abrió Dolphin Cove; en abril de 2015 constituyó Dolphin Discovery Inc., y un mes después registró World of Dolphins Inc. De acuerdo con la oficina de propiedad intelectual y corporativa de Barbados, todas estas empresas están activas.
Eduardo Albor asegura que estas compañías se crearon porque tiene planes de abrir un delfinario en esta isla. Para ello, dice, “el primer paso es constituir una sociedad… buscar un terreno y para comprar el terreno tienes que crear una inmobiliaria. Nosotros estamos en proceso de abrir algo en Barbados… En 12 o 24 meses esperamos tener un delfinario ahí”.
El hecho de tener sociedades e inversiones en cualquier paraíso fiscal no representa un delito. Lo que es ilegal es no informar a las autoridades hacendarias de la existencia de esas empresas y el no pagar los impuestos por esas actividades. Debido al secreto fiscal, no es posible conocer si los mexicanos que han recurrido a paraísos fiscales han declarado y pagado impuestos por sus actividades en offshores.
Eduardo Albor asegura que todas sus operaciones en el Caribe las realiza a través de compañías domiciliadas localmente, pero subsidiarias de la empresa mexicana Controladora Dolphin, la cual “es auditada y dictaminada por la firma EY (Ernest & Young) en México, el Caribe, Italia y Estados Unidos; excepto en Jamaica, donde es auditada por KPMG”.
En los documentos que se revisaron para esta investigación, el segundo nombre que más se repite entre los accionistas de estas empresas, después de Eduardo Albor, es el de Concepción Esteban Manchado, una abogada que es corredora pública número 6 en materia de intangibles, propiedad intelectual y empresas en marcha en Quintana Roo.
Concepción Esteban estudió derecho en la Universidad Intercontinental. En la Universidad Anáhuac del Mayab, donde también estudió Albor, cursó la maestría en leyes corporativas. Actualmente es subdirectora de asuntos legales en Dolphin Discovery.