Derecho a la Información Veraz

Derecho a la Información Veraz

Después de escuchar el 2.º  Informe de Gobierno me pregunto si como particulares podríamos exigir que se modifiquen los contenidos que faltan a la verdad, que no distinguen entre hechos y opiniones o entre publicidad e información, que se emita un exhorto con apercibimiento o que se inicie un proceso sancionador por haber violado los Lineamientos de Derechos de las Audiencias recién aprobados.

No. No se puede. Esos derechos no operan cuando de la autoridad se trata. Opera para los concesionarios, para los privados.

La simulación en política ni es un fenómeno nuevo ni es propio de la 4T, pero quizá sí lo es la frecuencia con que se recurre a ella y la intensidad con que se finge. 

El 2.º Informe de Gobierno (oficial) de la presidenta es sorprendente en lo que comunica y en lo que omite. La mayor parte del Informe estuvo dedicado al desempeño en las finanzas públicas, las obras de infraestructura, la educación, la salud y, desde luego, los programas sociales. 

No puedo ir cifra por cifra, pero desde luego no refleja la realidad que viven los y las mexicanas ni el estado de la economía. 

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¿Podemos creer que no hay hospital público que no cuente con medicinas contra el cáncer? Las manifestaciones de los padres de hijos con cáncer —todavía en la Copa del Mundo—  desmienten la información.

O en México, tal y como decretó López Obrador, ya se terminó la corrupción.

El desabasto de medicamentos en general, también. ¿Podemos creer que la educación está en su mejor momento? El Dr. José Ramón Cossío no lo pudo poner más claro: si acaso, “se está garantizando el derecho a estar en una escuela con independencia de las condiciones de calidad de esa escuela, de los profesores y de los planes y programas de estudio … Se mete a todos los niños y niñas posibles, la mayor cantidad de horas al día al aula, sin importar los resultados, aunque no aprendan nada o muy poco.” En las escuelas se guarda a los estudiantes; no se les educa. 

¿Podemos creer en las maravillosas cifras económicas cuando el 0% de los analistas encuestados por Banxico cree que es buen momento para invertir en México? ¿O cuando la productividad laboral disminuye, cuando el 55% de la fuerza laboral está en la informalidad, cuando la deuda pública es de 52% del PIB y se estima que crecerá hasta llegar al 62% (FMI)? ¿Se puede hablar de soberanía energética cuando Pemex sigue fuertemente endeudada y depende de las transferencias federales para sostenerse?

¿Hay cifras que soporten que las obras y proyectos emblemáticos de AMLO (Tren Maya, AIFA, Corredor Interoceánico o Mexicana de Aviación) hayan sido exitosos o al menos hayan traído algún bien al país? Más bien todos ellos tuvieron mala planeación, sobrecostos altísimos, baja o nula rentabilidad y subsidios a cargo del erario.

De seguridad ni hablar. Habría que contrastar las cifras oficiales con las presentadas por María Elena Morera de Causa en Común, Qué Dicen y Qué Ocultan las Cifras Oficiales Sobre Delitos en México. Ahí se sugiere, entre muchas otras cosas, la existencia de problemas de clasificación, registro o comunicación de las estadísticas oficiales.

No se puede hablar de corrupción cuando todos los días está en la prensa nacional.

Pero más sorprendente aún que la información ofrecida, está la que no se proporcionó. Lo crea usted o no, las palabras “corrupción” e “impunidad” no fueron mencionadas ni una sola vez. O en México, tal y como decretó López Obrador, ya se terminó la corrupción, o es una losa tan pesada para el gobierno actual que no se atrevieron a mentarla a pesar de que los ciudadanos la conciben como el segundo o tercer problema que más les aqueja. Quizá sea porque el 73% reprueba el desempeño gubernamental en el manejo de la corrupción que ha hecho la presidenta. 

Hay que entenderlo. No se puede hablar de corrupción cuando todos los días está en la prensa nacional e internacional o en boca del representante de alguna oficina de Estados Unidos. 

No se alcanzó el nivel de cinismo de López Obrador cuando afirmó, precisamente un día antes de rendir su Primer Informe, “Ya puedo decirles aquí, con la frente en alto, viéndoles a los ojos; ya se acabó la corrupción arriba, puedo sacar hasta mi pañuelito blanco.” 

Pero tampoco ameritaba decir al principio de su discurso que “Hemos ejercido el gobierno con honradez y austeridad republicana. Tenemos claro que los recursos públicos son del pueblo y deben ejercerse para su beneficio”. O que “Durante muchos años … se utilizaban los recursos públicos para excentricidades y lujos, y se gobernaba para unos pocos”, y que, “eso terminó con la llegada de la Cuarta Transformación”. 

Todas las opiniones vertidas en este espacio son responsabilidad de la autora y no representan la postura de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad.