Gran expectativa había generado el tan esperado mensaje a la Nación del domingo 5 de abril del presidente López Obrador. Nos hicieron creer que, por fin, vendría el paquete de medidas de emergencia ante la crisis del coronavirus. Sorpresa, el presidente redobló su apuesta por los planes y programas que han sido sello de su administración, particularmente el de los créditos a los pequeños productores. Las dos únicas novedades fueron créditos de vivienda y otro apretón del cinturón a los burócratas. En comparación con las acciones tomadas en el resto de países del mundo, el plan del gobierno de México deja de lado, o sea deja a su suerte, a grandes sectores de la economía a pesar de que todos los pronósticos nacionales e internacionales coinciden en que México sufrirá una de las peores contracciones en su economía: entre el -4.5% y el -6.6%.

A pesar de ello, el presidente ha reiterado su optimismo sobre las consecuencias de la pandemia y la pronta recuperación económica. Incluso hizo una declaración que levantó más de una ceja: el coronavirus le viene a la 4T como anillo al dedo. 

En este contexto, el 5 de abril también hizo una promesa que sorprendió a propios y extraños: «… y esto es muy importante, vamos a crear en nueve meses, 2 millones de nuevos empleos». ¿Es esta una promesa realista?, ¿qué dicen los datos sobre la evolución del empleo?, ¿se pueden crear empleos sin que crezca la economía?, si el gasto gubernamental disminuye y la inversión privada se contrae ¿de qué manera se crearán nuevos puestos de trabajo? 

Veamos primero cómo se ha comportado el empleo en esta administración en contraste con el pasado. Según los datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), que mensualmente reporta la cifra de trabajadores formales que hay en el país, durante el último mes de gobierno de Enrique Peña Nieto, se reportaron casi 20.5 millones (20,457,926) de empleados formales en el país. El inicio de la nueva administración presentó una disminución de 378,561 trabajadores formales. Esto no es una anomalía, pues de manera recurrente en el mes de diciembre disminuyen los empleos. Lo que sí resulta anómalo es que posterior a esta caída, la recuperación del empleo prácticamente se estancó entre febrero y agosto de 2019, en una línea casi horizontal.  Despegó ligeramente en el último trimestre para posteriormente volver a caer. A 15 meses del nuevo gobierno el empleo estaba prácticamente igual a como cerró el sexenio anterior: los 20,482,943 empleados reportados en marzo de 2020 superan la cifra de noviembre de 2018 por sólo 25,017 trabajadores más. 


Total de empleos formales por mes, administración actual, 2018-2020

(Millones de trabajadores)


Si se consideran cortes anuales de generación de empleos, durante 2019 se crearon 342,077 trabajos formales. De acuerdo con México, ¿cómo vamos?, la meta de empleos generados para poder incorporar a la población económicamente activa que se agrega debería de ser de alrededor de 100,000 empleos mensuales o 1.2 millones por año. La cifra de 2019 equivale a sólo 28% de esa meta, es decir, muy lejos de lo que la economía requiere. Si se voltea a años anteriores, es claro que nunca se ha cumplido este objetivo. El año de 2017 es cuando más cerca se estuvo: se generaron 801 mil empleos formales cuando la economía crecía al 2.1%. 

De hecho, la cifra de empleos de 2019 es la peor de toda la década. El momento más cercano de peores resultados a los actuales fue a raíz de la crisis internacional de 2008-2009, cuando la economía mexicana decreció 5.3% y, además, fuimos el centro de la pandemia de influenza A(H1N1). Tuvieron que pasar tres años para sumar, en el 2012, la generación de 2 millones de empleos y con una tasa de crecimiento promedio de 4.1%. 


Empleos formales generados por año,
1997-2019

Fuente: elaboración propia con datos del IMSS. 
Diseño: Mariana Hernández

El impacto que tendrá la actual crisis del coronavirus es de pronóstico reservado. Entre febrero y marzo de 2020, las cifras del IMSS reportan una caída de 130 mil empleos. Sin embargo, durante la conferencia matutina del 8 de abril, la Secretaria del Trabajo informó que entre el 13 de marzo y el 6 de abril se habían perdido 346,678 empleos, es decir, más que todos los trabajos generados durante 2019. Esto permite inferir que tan sólo durante los primeros días de abril se perdieron más de 200 mil empleos, y la cuenta continuará creciendo conforme nos acercamos a la temida Fase III de la epidemia. 

La destrucción masiva de empleos necesariamente tendrá un impacto en la economía. Si se observan de manera conjunta la dinámica de los empleos y del crecimiento económico, es clara la relación que se mantiene entre la caída de uno y otro indicador. 


Empleos formales generados por año y crecimiento económico, 1998-2019

Fuente: elaboración propia con datos de INEGI e IMSS. 
Diseño: Mariana Hernández

Salvo que este gobierno haya encontrado la piedra filosofal o, cómo dice el presidente López Obrador, México dará al mundo el ejemplo a seguir, la promesa de crear 2 millones de empleos es una engañifa. La tragedia de salud que se avecina, las previsiones sobre el crecimiento económico, la ausencia de medidas de emergencia para evitar la quiebra de un número incuantificable de pequeñas y medianas empresas y de otras medidas para recuperar la inversión privada, hacen saltar por los aires cualquier dejo de optimismo inmediato. De acuerdo con datos oficiales, en 2018 existían 4.2 millones de unidades económicas en México. De este universo, el 99.8% son consideradas PyMES. Éstas aportan 42% del Producto Interno Bruto (PIB) y generan el 78% del empleo en el país. Sin ellas, no hay manera de hacer crecer el empleo. 

Precisamente por ello, en la discusión pública se ha creado una demanda por acciones económicas que protejan también a la ya de por sí pauperizada clase media mexicana que no forma parte del universo de beneficiarios de los programas sociales del gobierno y que quedará expuesta en esta crisis. Pero las medidas económicas presentadas por el presidente parecen hacer caso omiso de esta población en riesgo que no es parte del pueblo bueno. 

No puede más que concluirse que la promesa de crear 2 millones de empleos en 9 meses es igual de creíble que la promesa de campaña de que la economía crecería a una tasa de 6%.