Cuando las autoridades detuvieron un convoy de 17 ferrotanques en Matamoros, confirmaron lo que los registros aduanales llevaban meses insinuando: los cargamentos de Cloruro de Calcio que habían entrado al país en volúmenes desbordados apuntaban a ser, en realidad, combustible de contrabando.
En un año las importaciones de ese químico se dispararon 117 veces: pasaron del equivalente a 8.3 millones de litros en 2024 a alrededor de mil millones de litros en 2025. Ninguna industria demandó repentinamente tan elevado volumen, sino que gran parte de los cargamentos ocultaban diésel.
Una serie de expedientes de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM), fechados en febrero de 2026 y obtenidos por Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI), documentan el mecanismo utilizado para introducir el combustible: los embarques eran declarados como solución de Cloruro de Calcio, una sustancia con una carga fiscal muy inferior a la del diésel.


A mediados de julio de 2025, inspectores de la ANAM detuvieron para revisión 17 ferrotanques que habían ingresado por la Aduana de Matamoros. Los pedimentos habían sido documentados por Servicios Aduanales JR, con la intervención del agente aduanal Víctor José Carretero Zardeneta.
Los documentos señalaban que los tanques contenían cloruro de calcio. Las muestras tomadas por la autoridad fueron sometidas a análisis físico-químicos y el resultado fue distinto.
“No se trata de solución de Cloruro de Calcio… se trata de aceite diésel”, concluyó la ANAM en el expediente ARA17026003, fechado el 25 de febrero de 2026.
En los expedientes revisados por MCCI, cada ferrotanque contenía alrededor de 100 mil litros. En uno de los casos, correspondiente a 101 mil 832 litros de diésel, la ANAM calculó impuestos omitidos por más de 1.1 millones de pesos. Al incorporar actualizaciones, recargos, multas y otros conceptos, el crédito fiscal determinado contra Servicios Aduanales JR ascendió a 5.35 millones de pesos.
Los ferrotanques quedaron además relacionados con la carpeta de investigación FED/FEMDO/FEIDMHDARV-TAMP/0000715/2025, de la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada. Los documentos de Aduanas señalan que las unidades estaban aseguradas por esa Fiscalía y fueron retiradas de las instalaciones ferroviarias en septiembre de 2025.
En los pedimentos aduanales se mencionaba que cada ferrotanque contenía en promedio 89 mil kilos de sustancia de cloruro de calcio, la cual estaba exenta de pagar derechos aduaneros por su origen bajo el T-MEC y tampoco causaba IVA, al tratarse de un insumo para uso en alimentos y procesos industriales, gravado con tasa cero. En esas condiciones, la mercancía cruzó la frontera prácticamente sin carga fiscal.
El diésel, en cambio, está sujeto a una carga fiscal elevada: cada litro paga el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) y también IVA.

Más de 1,700 transacciones por Matamoros
La revisión de los 17 ferrotanques representaba apenas una parte de una operación de dimensiones mucho mayores.
De acuerdo con información de la investigación de la Fiscalía General de la República difundida por Reforma, entre junio y julio de 2025 fueron introducidos por la Aduana de Matamoros 144 millones 508 mil 856 litros de diésel, gasolina y nafta, camuflados en los pedimentos como solución de Cloruro de Calcio. Todas las operaciones fueron tramitadas por Servicios Aduanales JR.
Los registros de comercio exterior revisados por MCCI muestran, sin embargo, que la actividad de esa empresa con el supuesto químico había comenzado al menos desde abril.
Entre el 2 de abril y el 17 de julio de 2025, Servicios Aduanales JR acumuló 1,705 registros de importación, por 288 millones 832 mil 745 kilos declarados como Cloruro de Calcio, con un valor superior a 69 millones de dólares.
Si se aplica a ese volumen la densidad de 0.850 kilos por litro utilizada por la propia Aduana para cuantificar el diésel descubierto en los cargamentos inspeccionados, el total equivale a casi 340 millones de litros.
Sólo durante abril y mayo, Servicios Aduanales JR registró 175.3 millones de kilos de la supuesta sustancia química, un volumen equivalente a unos 206 millones de litros.

Se multiplican 117 veces importaciones
El crecimiento de las operaciones de Servicios Aduanales JR ocurrió al mismo tiempo que México experimentaba un aumento sin precedente en las importaciones de Cloruro de Calcio.
En 2019 se registraron 1,343 operaciones, con un valor de 3.3 millones de dólares. Durante 2020 y 2021 se mantuvieron alrededor de mil 300 operaciones anuales y entre 2022 y 2024 disminuyeron a menos de mil por año. China figuraba como el principal proveedor.
En 2025 se produjo el salto: 14 mil 731 operaciones, por más de 811 millones de kilos, con un valor declarado superior a 194 millones de dólares. Esos cargamentos equivalían a más de 950 millones de litros.
El año anterior México había importado apenas 6.9 millones de kilos de la sustancia, equivalente a unos 8 millones de litros.
Servicios Aduanales JR concentró por sí sola 288.8 millones de kilos (unos 340 millones de litros), que representaron más de una tercera parte de todo el volumen registrado en el país durante 2025.
La comparación histórica resulta todavía más pronunciada: en apenas tres meses y medio, la empresa registró un volumen 6.6 veces superior a todo el cloruro de calcio importado por México durante los seis años comprendidos entre 2019 y 2024.
También cambió abruptamente el origen de las importaciones. En 2025, 98.45% procedió de Estados Unidos, principalmente de empresas de combustibles establecidas en Texas. Entre los exportadores aparecen Ruba International, Brownsville GTR, Naval Energy, Energy Midstream, Gulf Coast Fuel Resources, Benebros Enterprises, Bighorn Ram y Hevi Logistics. Esta última ya había aparecido en la investigación sobre la red de huachicol fiscal descubierta en Tampico.


Una empresa de un solo accionista
Servicios Aduanales JR había sido creada menos de cuatro años antes de las operaciones investigadas.
El Registro Público de Comercio señala que fue constituida en Reynosa el 17 de noviembre de 2021, bajo la modalidad de Sociedad por Acciones Simplificada (SAS).
Su estructura era mínima. Armando III Riestra Fernández era su único accionista y también su administrador, quien ya está encarcelado acusado de traficar combustible.
El domicilio asentado desde su constitución aporta otra conexión: Privada Prado Sur 1394-B, colonia Del Prado, en Reynosa. En el mismo inmueble aparece Customs Link ARL, otra empresa bajo sospecha por sus operaciones de comercio exterior relacionadas con el huachicol fiscal.





