El gobierno federal siguió un inusual procedimiento exprés, de apenas cuatro días, para asignar directamente un contrato por 93 millones de dólares a un proveedor que desde hace 20 años ha sido acusado de fraude, sobornos e incumplimiento.

El 27 de marzo el presidente Andrés Manuel López Obrador anunció el decreto para exceptuar la licitación pública para agilizar compras para atender la pandemia por Covid-19; al día siguiente la empresa Levanting Global Servicios presentó una propuesta al IMSS para venderle hasta 3 mil ventiladores pulmonares; ese mismo día la institución respondió que era viable asignarle el contrato y dos días después, el 30 de marzo, formalizó la adjudicación.

La empresa expidió ese día una factura para cobrar 660 millones de pesos de adelanto, pese a que el contrato se formalizó hasta el día siguiente, 31 de marzo.

El argumento para acelerar el procedimiento fue que así se tendría acceso casi inmediato a los equipos. Sin embargo, el plazo para entregar los primeros ventiladores venció el 14 de abril y la empresa no cumplió.

El pasado 3 de abril, Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) reveló que la empresa Levanting Global Servicios LLC había sido elegida por el IMSS para suministrar 2 mil 500 ventiladores a un costo de 93 millones de dólares (equivalente a 2 mil 223 millones de pesos al tipo de cambio de ese día).

Posteriormente, MCCI publicó cuestionamientos de tres expertos en aparatos biomédicos, que señalaron el elevado costo de los equipos encargados por el IMSS y manifestaron que ellos, con décadas en el mercado, nunca habían escuchado de la empresa que recibió el contrato.

Luego, el 8 de abril MCCI reveló que el dueño de Levanting Global era Baldemar Pérez Ríos, un empresario guanajuatense residente en Houston que había sido sentenciado por fraude bursátil en Estados Unidos y por falsificación de documentos e incumplimiento de contratos en Pemex y en la Comisión Federal de Electricidad.

Este 16 de abril, una nueva investigación de MCCI reveló que Baldemar Pérez fue investigado por la Función Pública por tejer una red de 30 “empresas fantasma” con las que se hizo de contratos millonarios con Pemex entre los años 2000 y 2010, además de haber sido acusado de sobornar a funcionarios.

Todos esos antecedentes fueron ignorados por el IMSS al momento de adjudicar el contrato millonario de los ventiladores.

El procedimiento exprés

En la conferencia mañanera del 27 de marzo, el presidente anunció el decreto para facilitar las compras de equipo médico y la compra de ventiladores provenientes de China.

“Se necesitan ventiladores, se consiguieron en China. Nos pidieron pago por adelantado y de inmediato el dinero y vengan los ventiladores. De lo contrario, se tendría que mandar la licitación, pero antes de la licitación se tendría que pasar por dos o tres instancias, y es un proceso que lleva un mes. Eso no”.

Al día siguiente del anuncio presidencial, el 28 de marzo, Baldemar Pérez Ríos envió al IMSS la cotización para abastecer tres mil ventiladores de uso médico de las marcas Aeonmed, Perlong y Sepray, todas originarias de China, a un precio de 90 millones 85 mil dólares sin IVA.

“El producto es de importación y dependemos de la agilidad de la aduana de México, en condiciones normales son 15 días a partir de la fecha de adjudicación”, escribió Baldemar a Ulises Morales Gómez, titular de la unidad de adquisiciones e infraestructura del IMSS.

“La presente cotización avala los equipos mencionados, pero debido a la demanda mundial de la situación de emergencia nos comprometemos a equipos con las mismas características o mejores, previa autorización de su parte”. El oficio tenía la anotación: “Esta cotización es válida las siguientes 24 horas”.

Ese mismo día, el funcionario del IMSS le respondió que su propuesta era viable para concretarse.

“Estimado ingeniero Pérez: Después de haber revisado y analizado su propuesta tanto técnica como económica (…) le informamos que vemos la factibilidad y nos permitimos comunicarle que existe la viabilidad de continuar con el proceso”, escribió Morales Gómez en el oficio en el que se menciona que se envió copia del mismo al presidente López Obrador, al embajador de China, Zhu Quingqiao, y al director del IMSS, Zoé Robledo Aburto.

“Sabiendo de la urgencia que la situación requiere, estaremos dando respuesta inmediata a la misma, dejando abierta la posibilidad de poder incrementarlos en los modelos en existencia”, concluyó el escrito oficial.

Dos días después, el 30 de marzo, el IMSS envió un oficio a Levanting Global Servicios LLC, compañía en la que Baldemar es accionista, directivo y apoderado legal, para comunicarle que la institución había autorizado adjudicarle el contrato para surtir 2 mil 500 ventiladores y no los 3 mil que había propuesto inicialmente la empresa, a un precio de 93 millones de dólares, IVA incluido.

Se le citó para que acudiera a formalizar el contrato ese mismo día a las 2 de la tarde, en las oficinas del IMSS de la colonia Roma norte.

El mismo 30 de marzo, el coordinador de presupuesto del IMSS, Eliécer Moreno Peralta, envió una serie de oficios al coordinador de planeación de infraestructura médica, Juan Pablo Villa Barragán, para solicitar la transferencia de 2 mil 201 millones 705 mil pesos para adquirir los 2 mil 500 ventiladores para la emergencia sanitaria por Covid-19.

La singular cotización más barata

Aquel día, coincidentemente, Baldemar recibió una confirmación de venta de una empresa asentada en China, de nombre Stefano International Commerce, por 2 mil 500 ventiladores a un precio de 32 millones de dólares, casi una tercera parte de lo que su compañía Levanting Global le había vendido al IMSS equipos idénticos.

Los modelos de ventiladores descritos en el oficio de Stefano International son los mismos que Baldemar había ofrecido al IMSS.

Cada ventilador Aeonmed, modelo 510S con stand y accesorios fijos, habría sido vendido al IMSS a un precio unitario de 13 mil 450 dólares (sin IVA), mientras que Stefano International se había comprometido a venderle a Baldemar cada equipo de las mismas características y marca en 4 mil 899 dólares.

Baldemar negó que los ventiladores del IMSS sean los mismos que aparecen en la confirmación de venta de Stefano. De hecho, aseguró que no tiene relación de negocios con esa empresa china.

Domicilio de proveedor en Panama Papers

Stefano International es una empresa que reporta su domicilio en Shangai, aunque en anteriores operaciones de comercio exterior consultadas por MCCI menciona que tiene sus oficinas en el despacho 4 del edificio Bright Way Tower de Hong Kong, ubicado en el número 33 de la avenida Mong Kok, en Kowloon.

Ese mismo domicilio aparece en el Panamá Papers, la gigantesca filtración de documentos confidenciales del despacho Mossack Fonseca, que evidenció una red global de evasión de impuestos y lavado de dinero.

Según la base de datos del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, que coordinó el proyecto del Panamá Papers, el despacho que ha ocupado Stefano International también es el domicilio legal de Protruly (Hong Kong) Electronics Co., propiedad de Protruly Electronics Ltd., una empresa “fachada” incorporada el 31 de marzo en las islas Seychelles, ubicadas en el Océano Índico.

MCCI consultó bases de datos de comercio exterior y constató que Stefano International ha tenido operaciones comerciales en México, pero no como proveedor de ventiladores médicos, sino como comercializador de pantuflas y zapatos de material sintético de muy bajo precio.

Anticipo antes de firmar el contrato

Aunque el contrato entre el IMSS y Levanting Global Servicios se firmó el 31 de marzo, la empresa se adelantó y a las 5:52 de la tarde de un día antes emitió al IMSS una factura por 660 millones 511 mil pesos como anticipo.

El contrato con Levanting Global –del que MCCI tiene copia– contiene una cláusula en la que el IMSS se comprometió a entregar por adelantado el 30% del monto total del contrato mediante transferencia electrónica interbancaria.

Para ello, además de la factura, la empresa se obligó a entregar una garantía equivalente al monto del anticipo.

Esa fianza a favor del IMSS fue expedida por Aseguradora Aserta el 31 de marzo, por un monto de 28 millones 92 mil dólares (que es el equivalente al 30% del anticipo), según consta en los documentos adjuntados al contrato.

“Aseguradora Aserta SA de CV (…) se constituye fiadora por la suma de 28,092,300 dólares, fianza otorgada ante el Instituto Mexicano del Seguro Social para garantizar por Levanting Global Servicios LLC SA, la debida amortización total del anticipo otorgado”, se lee en el documento entregado por un abogado de la empresa.

No obstante, Zoé Robledo, director del IMSS, ha declarado que la institución no pagó un peso de esos ventiladores y que pagarán hasta que los reciban y verifiquen que cumplen con los requerimientos acordados en el contrato.

Carlos Olmos, vocero de Levanting Global, coincidió en que el IMSS no dio el anticipo –pese a que se expidió la factura– y que toda la operación comercial que se realiza en China para adquirir los ventiladores ha sido financiada por la propia empresa.

El contrato fue firmado por Alberto Flavio Balderas Hernández, apoderado legal del IMSS, y María Antonieta Valdovinos Lara, representante de Levanting Global, en el cual acordaron que el pago del total de los ventiladores se hará hasta que se entreguen los ventiladores a entera satisfacción del instituto.

Incumplen plazo

El plazo de vigencia del contrato se estableció hasta el 31 de diciembre de 2020, pero se incluyó una cláusula en la que la empresa se comprometió a entregar los primeros equipos a los 15 días naturales contados a partir del día siguiente de la notificación de la adjudicación. Ese plazo venció el 14 de abril, porque la adjudicación se notificó a la empresa el 30 de marzo.

Un representante de la empresa aseguró la semana pasada a MCCI que a más tardar el 17 de abril se entregarían mil ventiladores. El contrato establecía que el sitio de entrega sería en el almacén central del IMSS en la colonia Vallejo, en la Ciudad de México.

En el contrato se estableció una pena convencional por cada día natural de atraso en la entrega de los equipos, equivalente al 1.25% sobre el valor de los bienes.

La cláusula décima establece que el IMSS podrá devolver los ventiladores al proveedor si no cumplen con las características prometidas.

En la cláusula 19 se menciona que el contrato podrá ser rescindido si el proveedor incurre en falta de veracidad total o parcial respecto a la información proporcionada, si incumple total o parcialmente, o si entrega bienes incompletos o con descripciones y características distintas a las pactadas.

Cancillería dice no haber sido enterada

En la actual emergencia sanitaria, las adquisiciones de mercancía en China son notificadas al gobierno de aquel país.

Así lo hizo el IMSS el 28 de marzo, cuando envió copia, para su conocimiento, al embajador de China de los oficios de negociación que sostenía con Levanting Global Servicios para adquirir ventiladores.

La Secretaría de Relaciones Exteriores, a través de su vocero Roberto Velasco Álvarez, aseguró que nunca estuvo enterada de la negociación de esos equipos.

Velasco Álvarez dijo a MCCI que no tuvieron nada que ver con esa adquisición aunque admite que la SRE ha estado ayudando con compras, específicamente al Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi).

“Si bien nosotros no hacemos ningún tipo de compra simplemente les estamos ayudando a través de nuestra embajada en China a ubicar proveedores”, explicó y luego corrigió: “tanto en China, pero también en Estados Unidos y Alemania”.

Reiteró que no tuvieron conocimiento ni participaron en el tema de Levanting Global. “Eso estaría en la cancha del IMSS”. A través de whatsapp envió un mensaje que dice: “SRE nunca ha estado ni enterada ni involucrada”.

AEONMED niega acuerdo

La agencia de noticias financieras Bloomberg publicó el pasado miércoles que el fabricante chino de dispositivos médicos Beijing Aeonmed negó conocer a la empresa Levanting Global que actúa como intermediaria para venderle al IMSS ventiladores de esa marca.

Cuando Bloomberg se puso en contacto con Aeonmed, la empresa dijo que no tiene un acuerdo ni con Levanting ni con el Gobierno mexicano para vender dos mil 500 ventiladores.

Lo anterior, a pesar de que Levanting Global asegura que ya le pagó a Aeonmed más de cinco millones por el equipo. «Todo ha sido arreglado, pero como no están autorizados para hablar ahora, en el momento en que tengan todo listo, una vez que estemos enviando, podremos hablar de todo», justificó Baldemar Pérez, dueño de la intermediaria, en una entrevista con la agencia.

El 8 de abril, el Ministerio de Industria y Tecnología de la Información de China estimó que ese país solo puede fabricar alrededor de dos mil 200 ventiladores cada semana, una cantidad inferior a la que supuestamente negoció Levanting Global para el IMSS.