El 21 de marzo de 2025, José Guadalupe Raga Martínez conducía un tractocamión Kenworth con un autotanque Carmex por el interior de la Aduana de Tampico. Circulaba por el recinto fiscal de Calzada Blanca cuando personal aduanero le marcó el alto para practicar una verificación. La orden había sido expedida ese mismo día y la notificación formal quedó asentada al día siguiente, a las 14:35 horas.
El producto que llevaba estaba amparado por un pedimento de Intanza, S.A. de C.V., que lo identificaba como “aditivos para aceites lubricantes a granel”. Sin embargo, el análisis realizado por la autoridad determinó después que se trataba de diésel.
Los agentes detuvieron ese día a decenas de tractocamiones más que acababan de descargar el combustible de un buque recién llegado a Tampico, y que se disponían a distribuirlo en el país.
En uno de los procedimientos, un tractocamión Kenworth arrastraba dos pipas cargadas con 31 mil 500 litros cada una, 63 mil litros en total. En otro caso, la autoridad documentó 49 mil litros. Otra unidad transportaba 70 mil litros en dos autotanques de 35 mil litros cada uno. Entre las unidades aparecen vehículos relacionados con Mefra Fletes, Grupo Logístico de Transporte y Comercializador Base, Auto Líneas del Norte y Sureste, Transportadora Integral de Carga, Línea Express Roca, Grupo Bio Guhusa, Autotransportes El Bisonte, Transportes ADJE y Servicio Calpulalpan, según consta en expediente oficiales consultados para esta investigación. No se trataba de una flotilla identificada bajo el nombre de una sola compañía.

Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) obtuvo copia de procedimientos iniciados por la Aduana de Tampico sobre 17 cargamentos transportados en pipas. Son apenas una muestra documental frente al volumen total desembarcado.
En conjunto, esos expedientes documentan 949 mil litros, una cantidad pequeña, equivalente a menos del 5 por ciento del volumen que trajo desde Texas el buque Challenge Procyon, convertido en emblema del huachicol fiscal. La relevancia de los expedientes es que representan una muestra de cómo se realizaba la dispersión terrestre del producto: múltiples transportistas, diferentes tractocamiones y autotanques en cargas relativamente pequeñas vinculadas a una sola importación de casi 21 millones de litros, amparadas por un mismo pedimento con número 25 38 1665 5000135, a nombre de Intanza.
El pedimento, pagado el 18 de marzo de 2025, amparaba 17 millones 459 mil 290 kilogramos declarados como aditivos para aceites lubricantes. Resoluciones emitidas por la Aduana de Tampico en 2026 utilizaron una densidad de 0.8336 kilogramos por litro y establecieron que aquella cantidad equivalía a 20 millones 944 mil 445 litros. Los mismos expedientes incorporaron la factura HT081 de Hevi Transport LLC que confirmaban que el cargamento era del doble de lo que decomisaron las autoridades federales.

La red de los mil millones de litros
Aquellas pipas eran una pequeña ventana hacia una operación de dimensiones mucho mayores. Intanza formaba parte de una red integrada también por Azteca Cone, B-Match y Sensive Solutions que, entre 2023 y los primeros meses de 2025, registró importaciones por casi mil millones de litros de combustible, declarados ante las aduanas como aditivos, aceites base y lubricantes, mercancías clasificadas en fracciones que no pagaban el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicable a los combustibles.
El esquema utilizó tanto las carreteras como los puertos. Sensive Solutions fragmentó sus importaciones en 3 mil 604 operaciones terrestres, principalmente pipas de 34 mil litros que cruzaban por las aduanas de Matamoros y Reynosa. Intanza, Azteca Cone y B-Match recurrieron principalmente a grandes cargamentos marítimos que llegaban a Tampico, Altamira, Guaymas y Ensenada.
Entre el 4 de abril de 2024 y el 3 de marzo de 2025 atracaron 31 veces en Tampico 18 distintos buques con huachicol de esa red de empresas. La Fiscalía General de la República obtuvo testimonios y documentos que apuntan a que los sobornos pagados para permitir los atraques y las posteriores descargas sumaron 54 millones de pesos, casi 3 millones de dólares al tipo de cambio de entonces, entregados a marinos, funcionarios y operadores.
El Challenge Procyon fue uno de los buques de esa cadena. Su caso adquirió notoriedad por el decomiso anunciado posteriormente por las autoridades y que desencadenó el escándalo de huachicol fiscal que involucró a mandos marinos.
Los expedientes obtenidos por MCCI permiten identificar el tamaño de la evasión. Por ejemplo, por un tractocamión que transportaba 49 mil litros declarados como aditivos, se pagaron impuestos por apenas 28 mil 430 pesos. Pero una vez que se tomaron muestras y se comprobó que lo que el vehículo transportaba era diésel, la misma mercancía debía pagar 505 mil 781 pesos de IEPS y otros impuestos que se aplican a la importación de combustibles.
Es decir, se omitieron 9.74 pesos de impuestos por cada litro, de manera que la evasión por la carga total del buque, descargada en cientos de pipas, superó los 200 millones de pesos.

Distintas empresas, una misma red
El del Challenge Procyon fue sólo uno de los decenas de cargamentos de la red Intanza. Los casi mil millones de litros que introdujo en buques en menos de un año, habrían representado una evasión de más de 9 mil millones de pesos.
Antes de dedicarse a importar combustibles, las empresas de la red se dedicaban a actividades muy distintas que la comercialización de hidrocarburos.
Sensive Solutions, por ejemplo, se enfocaba en 2022 a importar carne de pollo: 49 operaciones por 3 millones 589 mil dólares de trozos y despojos congelados de gallo o gallina. Al año siguiente dio un giro de actividad y realizó 3 mil 604 operaciones de aditivos y aceites lubricantes por más de 126 millones de litros, procedentes de Estados Unidos.
B-Match también llegó al sector energético después de dedicarse a mercancías completamente distintas. Había importado máquinas, semiconductores, gorras, juguetes, herramientas, triciclos, lacas para el cabello, bolsos, botellas, partes de teléfono, bolígrafos, pulseras, cargadores, cepillos e incluso hilo dental. Posteriormente registró 25 operaciones por alrededor de 192 millones de litros, canalizadas por Altamira.

Azteca Cone había comenzado con componentes electrónicos, prendas de vestir, vinos, zapatos, tijeras y artículos navideños. Después se convirtió en la mayor importadora de la red: en sólo ocho meses, entre julio de 2024 y febrero de 2025, registró 25 cargamentos por alrededor de 456 millones de litros, con un valor cercano a mil millones de pesos.
Intanza, por su parte, registró alrededor de 192 millones de litros entre octubre de 2023 y marzo de 2025. Realizó 11 cargamentos, ocho por Tampico, dos por Guaymas y uno por Ensenada, con Ikon Midstream LLC y Hevi Transport LLC entre sus principales proveedores. El 7 de marzo de 2025 recibió en Ensenada al Tom Agnes, con más de 10 millones de litros de diésel procedente de Canadá, y el 20 de marzo, mientras se desarrollaban los acontecimientos relacionados con el Challenge Procyon en Tampico, registró en Guaymas otro cargamento de aproximadamente 20 millones de litros.
Las cuatro compañías sumaron así los casi mil millones de litros. Si bien operaban bajo razones sociales distintas, sus actas mercantiles muestran sus vínculos: compartían socios, administradores, apoderados y domicilios. Su prosperidad se logró gracias a una estructura de corrupción tejida en Aduanas y con mandos marinos.





