El ahorcamiento presupuestal al Instituto Nacional de Lenguas Indígenas
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Yusmany Sánchez

Yusmany Sánchez, colaboradora en Desarmar la Corrupción, analiza el recorte al presupuesto del INALI desde 2018.

La Red de Intérpretes y Promotores Interculturales A.C. Analizó los presupuestos asignados al INALI en los últimos sexenios y el dato es revelador: desde el inicio del sexenio de López Obrador a la fecha se ha reducido el presupuesto en 25.08%. 

México es uno de los países con mayor diversidad lingüística del mundo, con 68 lenguas originarias y 364 variantes reconocidas oficialmente. Los pueblos indígenas a través de múltiples frentes han luchado por la implementación de una política de justicia lingüística en México. Parte de los resultados de esta lucha fue la creación del Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (INALI) en el 2003, cuando fue publicada la Ley General de Derechos Lingüísticos de los Pueblos Indígenas. Su establecimiento tuvo como finalidad consolidar una política lingüística sustentada en tres objetivos principales: 1) promover el fortalecimiento, preservación y desarrollo de las lenguas indígenas que se hablan en el territorio nacional; 2) promover el fortalecimiento, preservación y desarrollo del conocimiento y disfrute de la riqueza cultural de la Nación y; 3) asesorar a los tres órdenes de gobierno para articular las políticas públicas necesarias en la materia. 

Luego de la designación de la doctora Inocencia Arellano Mijarez como titular del INALI el pasado 16 de abril de 2026, es necesario y urgente fortalecer la política de diversidad y justicia lingüística en México. Por ello, desde el equipo de investigación de la Red de Intérpretes y Promotores Interculturales A.C., realizamos un análisis del historial presupuestal del INALI en los últimos tres sexenios, lo que permite observar no sólo cifras, sino también prioridades políticas, continuidades institucionales y tensiones estructurales en torno a los derechos lingüísticos en México. 

A continuación, se analiza la asignación presupuestal del INALI en tres sexenios. El de Enrique Peña Nieto (2012-2018), el de Andrés Manuel López Obrador (2018-2024) y lo que va del sexenio de Claudia Sheinbaum Pardo (2025-2026).

Elaboración propia con datos de Presupuesto de Egresos de la Federación de los ejercicios fiscales correspondientes (2012-2026).

Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto (2012-2018), el presupuesto del INALI alcanzó su asignación más alta con un promedio de 86.19 millones de pesos. Entre 2013 y 2015, el presupuesto fue mayor, con más de 100 millones anuales de presupuesto.

Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador (presupuestos de 2019 a 2024), se observa un quiebre en la tendencia. El promedio del presupuesto asignado para este periodo es de 48 millones de pesos. Este periodo inició con un fuerte recorte en 2019 que marcó el nivel más bajo; a pesar de la recuperación parcial en 2020 y las variaciones moderadas posteriores. Como se observa en la gráfica, en todos los años, los recursos para el Instituto se mantuvieron por debajo de la administración anterior.

El sexenio de Claudia Sheinbaum (2025 y 2026), mantiene la tendencia del periodo anterior, con un promedio de 41.44 millones de pesos. Si bien, no llegó a los niveles más bajos registrados en 2019, sí representa una reducción con respecto a los últimos años del gobierno de López Obrador. Se mantiene así la política del sexenio anterior sin cambios significativos.

En términos generales, los tres sexenios reflejan una tendencia de disminución y estancamiento en el presupuesto del INALI. Durante el gobierno de Peña Nieto se alcanzaron los montos más altos, aunque con una reducción al final. En el de López Obrador se presenta un recorte fuerte al inicio con una ligera recuperación que no logra alcanzar los niveles del gobierno de Peña Nieto. Y en el actual gobierno se observa continuidad, con estabilidad en niveles medios, pero sin incrementos relevantes.

Especialmente a partir de 2019, con la reconfiguración de la política de austeridad en la administración federal, diversos organismos culturales enfrentaron ajustes presupuestales y el INALI no fue la excepción. Si bien el discurso gubernamental reforzó el compromiso con los pueblos indígenas, el presupuesto del instituto no experimentó un crecimiento proporcional a la magnitud de sus responsabilidades.

Fotografía: Cuartoscuro

Presupuesto de servicios personales del INALI 2016-2026: Evaluación y tendencia en la asignación de recursos

El capítulo 1000 se refiere a la partida presupuestaria de servicios personales. Esta partida agrupa los recursos económicos destinados a cubrir las remuneraciones, sueldos, prestaciones y salarios del personal que trabaja en la institución.

El capítulo 1000 representa la mayor parte del gasto operativo del instituto, por lo que analizarlo permite evaluar cómo se utiliza el capital humano. De igual manera permite verificar que el presupuesto asignado se destine correctamente al personal técnico y especializado que trabaja en campo, en la traducción y en la investigación lingüística.

Elaboración propia con información oficial disponible en el portal de INALI.

Entre 2016 y 2026, el presupuesto destinado a servicios personales del INALI muestra un comportamiento relativamente estable, con fluctuaciones moderadas. Destaca una reducción significativa en 2019, seguida de una recuperación gradual hasta 2024. En términos generales, el gasto se mantiene dentro de un rango constante, lo que sugiere estabilidad en la estructura operativa del Instituto.

Durante el periodo analizado, el presupuesto del capítulo 1000 osciló entre un mínimo de 20 millones en 2026 y un máximo de 34. A partir de 2020 se presenta una recuperación gradual con incrementos anuales moderados hasta 2024; sin embargo, en 2025 y 2026 se observa nuevamente una ligera disminución. Comparando el inicio y el cierre del periodo, el presupuesto pasó de 38.73 millones en 2016 a 37.81 en 2026, lo que representa un cambio nominal de −2.5% en diez años. Este comportamiento evidencia un estancamiento presupuestal en términos nominales.

Elaboración propia con información oficial disponible en el portal de INALI.

La evolución del presupuesto de servicios personales del INALI entre 2016 y 2026 muestra que este se destina principalmente en el personal y no en la inversión u otro tipo de gastos, lo que refleja la falta de fortalecimiento financiero para su operación. Esta situación limita su capacidad institucional para ampliar y consolidar sus acciones en favor de las lenguas indígenas. 

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Las fluctuaciones presupuestales han tenido impactos concretos en:

  1. Programas de revitalización lingüística, particularmente en comunidades con lenguas en alto riesgo de desaparición.
  2. Capacitación de intérpretes y traductores indígenas, un eje clave para garantizar acceso a la justicia y servicios públicos en lengua materna.
  3. Investigación y documentación lingüística, fundamental para el registro y estandarización de variantes.
  4. Coordinación interinstitucional, especialmente con sistemas educativos y judiciales.

La reducción del presupuesto limita la capacidad de ampliar cobertura territorial, fortalecer procesos comunitarios y generar estrategias sostenidas a largo plazo. En muchos casos, los proyectos dependen de convocatorias anuales sin continuidad garantizada.

Fotografía: Cuartoscuro

¿Estrategia rumbo a la desaparición del INALI?

La iniciativa de que el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI) absorbiera al INALI surgió en el 2019 dentro de una política federal de austeridad y reestructuración administrativa. El objetivo principal fue reducir organismos descentralizados. 

Esta propuesta fue ampliamente criticada ya que INALI tiene un mandato especializado en derechos lingüísticos y política pública, no sólo en protección patrimonial. Ante la oposición de diversos sectores, la iniciativa no prosperó legalmente y a pesar de que el INALI mantuvo su autonomía institucional, esto no se reflejó en la asignación presupuestaria. 

El INPI y el INALI cumplen funciones distintas pero complementarias. El INPI está enfocado en la atención integral de los derechos colectivos y estructurales de los pueblos indígenas, contando con una amplia estructura, mayores recursos presupuestales y experiencia en la gestión de proyectos comunitarios. Por su parte, el INALI se especializa en la salvaguarda, promoción y desarrollo de las lenguas originarias de México. 

Claro ejemplo del debilitamiento del INALI es la reciente política anunciada por el Gobierno de México enfocada a la revitalización lingüística a través de la estrategia “Casas de Lengua Indígena” el cual no es abanderado ni operado por el INALI sino por el INPI.

El financiamiento para las Casas de Lengua Indígena proviene directamente del gobierno de México, a través de los recursos presupuestales asignados al INPI. Este proyecto contempla la creación de 400 casas comunitarias dedicadas a la preservación y fortalecimiento de las lenguas originarias, para lo cual se destinó una inversión de 114 millones de pesos. El INPI, además de proporcionar el financiamiento, ofrece apoyo técnico para el desarrollo de las casas, asegurando que sean espacios comunitarios funcionales y adecuados.

Siendo las Casas de Lengua Indígena una estrategia clave para la revitalización lingüística, el INALI es la institución del gobierno federal especializada en el diseño y operación, sin embargo, fue excluida de esta responsabilidad.

Fotografía: Cuartoscuro

¿Tiene el Estado realmente la voluntad política de evitar el silencio de sus lenguas?

En la última década, el discurso oficial ha destacado el carácter pluricultural del Estado mexicano y la necesidad de saldar deudas históricas con los pueblos indígenas. No obstante, el análisis presupuestal muestra una tensión constante: el reconocimiento jurídico y simbólico no siempre se traduce en asignaciones financieras fuertes.

La preservación lingüística no es únicamente un tema cultural, sino también de derechos humanos, acceso a la justicia, educación intercultural y participación política. Por tanto, el presupuesto del INALI debería entenderse como una inversión estratégica en cohesión social, justicia lingüística y fortalecimiento democrático.

Además, la diversidad lingüística enfrenta desafíos estructurales como migración, desplazamiento forzado, discriminación y falta de transmisión intergeneracional. Estos fenómenos requieren políticas integrales que difícilmente pueden sostenerse con presupuestos limitados.

El análisis del presupuesto del INALI en los últimos sexenios muestra que la política lingüística ha continuado institucionalmente pero no ha obtenido un fortalecimiento económico adecuado. En el acumulado, en los últimos 13 años, el Instituto enfrenta una reducción presupuestal del 25.08%, lo que confirma un debilitamiento sostenido de la política lingüística en términos financieros. Aunque el INALI ha logrado mantener su autonomía, la falta de presupuesto limita su capacidad para responder retos actuales. Por ello, no sorprende lo reportado por el INEGI: la pérdida de las lenguas indígenas y el desplazamiento lingüístico avanza a pasos agigantados.

Sobre las autoras

Yusmany Sánchez

Ingeniera agrónoma y maestra en Ciencias en Productividad de Agroecosistemas por el Tecnológico Nacional de México. Coordinadora de Investigación en la Red de Intérpretes y Promotores Interculturales A.C.

Eduardo Marguth

Politólogo por la Universidad Nacional Autónoma de México y Maestro en Derechos Humanos. Director ejecutivo de la Red de Intérpretes y Promotores Interculturales A.C.

La Red de Intérpretes y Promotores Interculturales A.C. es una organización que articula a 300 jóvenes indígenas especializados como intérpretes en materia médica, judicial, climática, educativa y social con alcance en México, Estados Unidos y América Latina, a través de la investigación, profesionalización, sensibilización e incidencia, luchamos por la justicia lingüística y racial con enfoque en mujeres y juventudes.

Todas las opiniones vertidas en este espacio son responsabilidad de las autoras o los autores y no representan la postura de Nexos o de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad